Puerto Rico, ha experimentado una aguda necesidad de vivienda, que sea segura y económicamente accesible a las necesidades de la clase media o clase promedio. Los programas e incentivos federales y estatales para la construcción de viviendas de interés social han ayudado en algo, pero no han sido suficientes para atender las necesidades de vivienda de esta población. El Departamento de la Vivienda, a pesar de que, cuenta con varios programas por los cuales facilita y promueve que familias logren ser dueños de sus hogares, muchos de estos han sido dirigidos a familias de escasos recursos o familias con limites de ingreso que no se ajustan a la realidad del puertorriqueño de hoy, ya que en muchos de estos límites de ingreso no se ha tomado en cuenta el aumento que hubo al salario mínimo, en julio del 2009, el cual fue de $7.25 por hora. Y muchos pensaron, que gracias a este aumento, la vida del puertorriqueño promedio iba a mejorar, pero todos sabemos como el costo de vida aumentó, aumento que vino de la mano del famoso aumento en el salario federal mínimo. Por lo tanto, no hubo avance. Es más, debido a esta alza, la gente dejo de cualificar para muchas ayudas gubernamentales, agravando, de este modo, el problema.
Por otro lado, es de conocimiento general que en Puerto Rico existen cientos de estructuras abandonadas que se utilizan diariamente para fines ilícitos, incluyendo la venta y consumo de sustancias controladas. Estos lugares así identificados, además de fomentar la actividad criminal, afectan negativamente a la comunidad. Y, mientras vemos cada vez más, viviendas abandonadas; por otro lado, se está construyendo proyectos de viviendas, exclusivas al alcance del millonario. Es frustrante que la esperanza de poder comprar una vivienda reciba una estacada ante los irreverentes carteles de la célebre frase; “Desde los bajos $300,000.00” al tiempo que, con suerte, la W2 registra unos $20,000.00 al año. Por lo tanto, las esperanzas de estas familias de tener una vivienda propia descansa en la vivienda familiar heredada una vez han fallecido los padres.
Sin embargo, nuestro ordenamiento jurídico dispone que si una propiedad no perteneciere a ninguna persona entonces la misma pasa a manos del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. Eso significa que es muy probable que muchas de estas estructuras abandonadas pertenezcan al gobierno, pero nunca se ha hecho el ejercicio de identificar cuáles realmente lo son y, en su mayoría, estas estructuras cualifican como estorbo público. De modo que, el gobierno podría destinar estos terrenos a la construcción de viviendas para el beneficio de estas familias de ingresos moderados que han sido marginados por considerárseles inadecuados para recibir beneficios por parte del gobierno, mientras que tampoco son aptos para adquirir una vivienda por medio de una institución financiera.
Por eso, yo propongo, mediante un proyecto de ley, promover la creación de condiciones que permitan resolver el grave problema de marginalidad que existe en estas familias, estimulando el mejoramiento de la calidad de vida, mediante la creación de viviendas dignas y seguras. Por lo tanto, en términos generales, esta medida legislativa cumple dos propósitos fundamentales, a saber: (1) identificar y demoler todas aquellas estructuras que por su condición de estorbo público se prestan para ser utilizadas para fines ilícitos y (2) con el conocimiento especializado del Departamento de la Vivienda reducir la deficiencia de hogares en Puerto Rico destinando estos terrenos adquiridos para la construcción de viviendas para familias de ingresos moderados.
De modo que, mediante un Proyecto Piloto llevado a cabo en Ponce, se creen unas nuevas unidades de vivienda que respondan a la realidad financiera de la mayoría de los potenciales compradores y retener así a un amplio sector productivo ponceño y atraer a otros sectores que puedan fortalecer la economía de la ciudad, esto mediante el financiamiento por medio del municipio a modo de inversión. Así, no solo estaremos creando viviendas para un sector que se ha visto marginado, sino que también, estaremos creando empleos y, embelleciendo y repoblando el casco urbano.
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